Flora Maria
El deseo de la felicidad PDF Imprimir E-mail

Todos nosotros somos iguales en el deseo de ser felices y de superar el dolor y la mayoría compartimos el derecho de realizar esta aspiración.

Cuando examinamos la felicidad que buscamos y el dolor que deseamos evitar, lo más evidente son los sentimientos placenteros o desagradables que se desprenden de nuestras experiencias sensoriales: sabores, olores, texturas, sonidos y formas que percibimos a nuestro alrededor. Existe, sin embargo, otro nivel de experiencia. La verdadera felicidad debe perseguirse también a un nivel mental.

Si comparamos los niveles de mental y físico de la felicidad, nos encontramos con que las experiencias de dolor y placer que tienen lugar en la mente son en realidad son mucho más poderosas. Por ejemplo, si nos sentimos deprimidos o si algo nos inquieta nos inquieta profundamente, ya podemos hallarnos en un entorno agradable que apenas advertiremos su belleza o comodidad. Por otro lado, si disfrutamos de absoluta felicidad mental, nos resulta mucha más fácil enfrentarnos a los desafíos que nos plantea la adversidad. Esto viene a sugerir que las experiencias de dolor y placer que proceden de pensamiento o emociones tienen un poder mayor que las que percibimos a nivel sensorial.

 

felicidad en  joyas de la Tierra

 

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