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La jefa de personal de la compañía leyó tu currículum y exclamó con entusiasmo: "¡Me encanta!". Después te regaló una sonrisa radiante. ¿Fue sincera? Le preguntas a tu hijo adolescente dónde ha estado y, sin parpadear,
él te mira directamente a los ojos durante varios segundos. "¿Que dónde he estado? En casa de mi amigo". ¿Te ha dicho la verdad? Tu mejor amiga apoya la barbilla sobre la palma de la mano, sonríe, y te dice: "¡Cuéntamelo todo!". ¿De veras quiere escucharte? Si eres como la mayoría de las personas, es casi seguro de que, en cada una de estas situaciones, te dejas guiar no sólo por las palabras, sino también por algunos gestos físicos que denotan sinceridad, como la sonrisa radiante de la jefa de personal o la mirada directa del adolescente. Sin embargo, la realidad detrás de estas imágenes te sorprendería. Y es que en todos los casos, la persona no ha sido sincera o revelado toda la verdad. ¿Sorprendida? Si es así, es hora de que conozcas más sobre el segundo idioma que todos, sin excepción, hablamos, pero que muy pocos sabemos "leer" acertadamente: el lenguaje del cuerpo. FIJATE EN LOS GESTOS De acuerdo con los expertos en esta rama de las comunicaciones, hasta el 93 por ciento de la comunicación entre las personas es no verbal; o sea, que ocurre a través de los gestos y la expresión corporal. Esta incluye el tono de voz, la posición del cuerpo, los movimientos de las manos, etc. Cuando decimos lo que realmente pensamos o sentimos, nuestras palabras y nuestros gestos concuerdan. Por el contrario, cuando no hablamos la verdad, o callamos lo que sentimos, quizás por cortesía o timidez, los gestos niegan lo que dicen las palabras. Es por eso que los expertos aseguran que si tienes que elegir entre creer lo que te dicen de palabra y lo que te "dicen" con el lenguaje del cuerpo, siempre creas en el segundo. ¿Por qué? Porque este es generalmente inconsciente y casi imposible de controlar. De acuerdo, algunas personas aprenden ciertas "movidas" que imitan la sinceridad... pero siempre hay otras pistas que las delatan. ¿Por ejemplo? Analicemos los tres casos anteriores:
La jefa de personal te dijo que le encantaba tu currículum vítae y después sonrió. Y ahí está la clave. Cuando algo realmente nos gusta, explican Allan y Barbara Pease, expertos en el lenguaje gestual, sonreímos en el mismo momento de expresarlo, no después. La sonrisa de la jefa de personal fue fabricada, no genuina. El adolescente aprendió que mirar a una persona directamente a los ojos, sin parpadear, es señal de honestidad. Sin embargo, dos cosas lo delatan: cuando una persona quiere fingir sinceridad, suele sostener la mirada más de lo normal o necesario; y contestar una pregunta repitiendo la pregunta es señal de que trata de ganar tiempo para fabricar una respuesta. Por último, tu mejor amiga no quiere herir tus sentimientos, pero, en verdad, no desea escuchar de nuevo la misma historia. Por eso apoya la cabeza en la palma de la mano, pues -literalmente- tiene que "sostener" el interés en tus asuntos. Sin duda, estos ejemplos te han convencido de que te conviene aprender a leer y a interpretar el lenguaje del cuerpo, no solo en tu vida personal, sino también en la profesional. DOMINA EL IDIOMA Estos son algunos de los principios básicos del lenguaje corporal. Sin embargo, antes de continuar, es importante una aclaración: siempre toma en cuenta el contexto en el que ocurre la comunicación. Por ejemplo: si una persona te dice que le caes bien, pero cruza los brazos, lo cual es una señal de protección o incluso de rechazo, harías bien en preguntarte por qué lo hace. ¿Hace frío, por ejemplo? También debes considerar las diferencias culturales. Los anglosajones suelen evitar tocar a la persona cuando conversan, a menos que tengan mucha confianza con ella, mientras que las personas de otras culturas, como la árabe o la latina, generalmente son más "táctiles" en su comunicación.
Gestos abiertos: los brazos alejados del pecho o las piernas descruzadas son señal de aceptación. La persona se siente cómoda contigo y por eso baja sus defensas. Gestos cerrados: cruzar los brazos y las piernas indican el deseo de protegerse o de "cerrarse" ante la situación. Puede ser señal de miedo, rechazo o timidez. Inclinación del cuerpo: casi siempre, la posición de los pies y del torso señalan dónde está nuestro interés. Si Paco habla con Inés, pero sus pies y su torso se inclinan o apuntan hacia Claudia, esto delata quién es su verdadero interés. Sonrisa: cuando es genuina, se forman en la persona las líneas de expresión alrededor de los ojos. Cuando la sonrisa es falsa, se queda en los labios. Contacto visual: cuando alguien está de acuerdo con lo que escucha, mantiene el contacto visual con quien habla; cuando no está de acuerdo, o no le gusta lo que está diciendo, desvía la mirada. Señales de deshonestidad: el que miente, por lo general evita la mirada de la otra persona, pero hay otros gestos que lo delatan. como cuando se toca o se rasca la nariz rápidamente, o se pasa la mano cerca de los labios. Lo primero lo hace porque, de acuerdo con estudios científicos, mentir estimula las terminaciones nerviosas de la nariz, lo cual produce una leve comezón; lo segundo ocurre por un deseo inconsciente de negar o evitar lo que está a punto de decir. Alzarse de hombros y jugar con un objeto mientras habla, pueden revelar al mentiroso. Señales de honestidad: mostrar las palmas de las manos, y mirar directamente a los ojos de una manera natural y relajada. Señales de impaciencia: poner las manos en las caderas y agitar el pie o tamborilear con los dedos. Si las notas, es el momento de cortar la conversación. Señales de desagrado: pellizcar el puente de la nariz con los ojos cerrados o desviar la mirada de la persona. Señales de interés sexual en la mujer: exponer el cuello y las muñecas; humedecer o entreabrir los labios, sonreír y tocar a la otra persona brevemente; cruzar y descruzar las piernas con lentitud; mirar sobre el hombro, con una sonrisa. Señales de interés sexual en el hombre: Cuando está de pie, toma una postura dominante-erguida, con las piernas separadas y la pelvis ligeramente inclinada hacia adelante; enlaza los dedos en las trabillas del pantalón; mantiene contacto visual directo y te toca accidental o deliberadamente. Fuente: Vanidades
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